¡Buenos días!
Hoy, en nuestro ya clásico jueves viajero, os invito a pasear de nuevo por la preciosa ciudad de Praga.
¿Os apuntáis?
Si el jueves pasado os contaba cómo fueron nuestras primeras horas descubriendo los rincones más típicos de la ciudad vieja, hoy me gustaría contaros cómo fue nuestro primer día completo en Praga en que decidimos conocer la encantadora y bohemia zona de Mala Strana.
Pero, para llegar hasta allí, desde nuestro hotel callejeamos de nuevo por las calles de Stare Mesto en las que los colores del mercadillo de Mustek volvieron a atrapar nuestro objetivo, así como las numerosas cúpulas y las ricas fachadas de los edificios señoriales, los teatros de marionetas y, por supuesto, la curiosa estatua de Sigmund Freud suspendido sobre el vacío…
Al final de este pequeño recorrido inicial, por fin llegamos al conocidísimo, precioso y turístico puente de Carlos sobre las aguas del río Vltava.
Después de hacer las miles de fotos de rigor en el puente, nos dispusimos a cruzarlo hasta la zona de Mala Strana (en checo “lado pequeño”) para dirigirnos después hacia el famoso castillo de Praga que se ya vislumbraba a lo lejos…
Me gustaría tener más que enseñaros de nuestro paseo por las zonas de Mala Strana y Hradcany (zona del castillo) pero la verdad es que tuvimos bastante mala suerte durante esa parte del día y, aunque nos gustó mucho el recorrido, no pudimos hacer fotos…
Primero se puso a llover a cántaros cuando recorríamos el recinto amurallado del castillo. Además de la lluvia, las colas para visitar la catedral de San Vito y la iglesia de San Jorge eran impresionantes y, con la que estaba cayendo, ni se nos pasó por la cabeza esperar allí tanto rato.
Por si esto fuera poco, la callejuela de Oro, una de las más bonitas de Praga, llena de pequeñas casas de colores, talleres de artistas y donde durante una época vivió el mismísimo Franz Kafka, estaba cerrada por obras y unas vallas gigantes nos impidieron verla…
¡Ni siquiera un poquito!
=(
Así, con el ánimo más bien tocadillo, recorrimos bajo la lluvia el recinto amurallado del castillo, vimos el famoso cambio de guardia (sí, como el de Londres! ;) visitamos el Iglesia de Nuestra señora del Loreto y, muertos de frío, llegó la hora de comer y nos resguardamos (según indicación de nuestra guía) en el restaurante U Sevce Matouse (Loretanske Namesti nº4 ; justo bajo las arcadas de la plaza de la Iglesia del Loreto).
Allí tomamos de nuevo comida típica checa (la sopa caliente nos supo a gloria) y, decidimos no tomar el postre y el café allí, sino reservarnos para el cercano y muy recomendado por nuestra guía Nad Uvozne (Lorentanska nº15; es una callejuelita con escaleras que si no os fijáis casi ni se ve)
Este pequeño restaurante está especialmente recomendado por su coqueto comedor de madera desde el que, a través de unas grandes cristaleras, se disfruta de unas impresionantes vistas de Praga y, sobre todo, del gran parque de Petrin con su “torre Eiffel” en miniatura de la que os hablaré dentro de un momento.
De este sitio tampoco tengo fotos porque, pese a que la tarta de chocolate y el café estaban muy buenos, he de decir que…
Son unos timadores de tomo y lomo.
Nos trajeron la cuenta escrita a mano y sólo con la cifra a pagar en total. Esto es bastante típico en la ciudad y, siguiendo las recomendaciones de la guía y de varios amigos, revisamos el importe según los precios en carta de lo que habíamos pedido…
¡Y se iban más de 8€!
(¡además de la autoimpuesta propina!)
Fui a protestar a la chica que fue extremadamente maleducada y decidió que no se bajaba del burro y justificar el timo diciendo que es que el precio del café era SÓLO del café y que las dos diminutas tarrinitas de crema de leche que venían junto al café (como las de los aviones) valían más de 4€ cada una.
¡Más que el café en sí y que la tarta!
Muy fuerte… Qué poca vergüenza.
Me pillé tal rebote que nos fuimos de allí sin hacer ni una foto y con la firme intención de deciros que, pese a las buenas vistas, en este sitio son unos sinvergüenzas y os recomiendo evitarlo.
Para compensar el cabreo, dejó de llover, el sol se abrió pasó y pudimos bajar las calles de Mala Strana y cruzar el pequeño canal que separa esta zona de la pequeña y encantadora isla de Kampa.
Allí callejeamos y paseamos por un precioso parque lleno de flores y donde en pleno césped un@s chic@s estaban celebrando un cumpleaños campestre que nos encantó:
Cruzando de nuevo a Mala Strana descubrimos el muro de John Lennon, lleno de graffitis y donde cada año, en el aniversario de la muerte del cantautor, se reúnen cientos y cientos de seguidores para rendirle homenaje.
Muy cerca de allí, se encuentra una curiosa “valla de deseos” cuyos barrotes están llenos de candados. Dice la leyenda que dejas el candado cerrado al pedir el deseo y, si tu deseo se cumple, tienes que volver a Praga a quitarlo.
¿No es mal plan, verdad?
Después de estos momentos “peace and love”, nos dirigimos hacia al gran parque de la colina de Petrin (gran pulmón verde de Praga) al que subimos con su famoso funicular que, además de ahorrarte toda la subida a pie, te permite disfrutar de unas impresionantes vistas de la ciudad.
Una vez arriba, nos dirigimos a la famosa Torre Petrin. Una curiosa réplica a escala 1/5 de la Torre Eiffel de París, construida con raíles de tren reciclados con motivo de la exposición nacional de Praga de 1891.
La idea era por supuesto subir hasta la parte superior de la torre ya que todas las guías dicen que es sin duda el mejor mirador para contemplar la ciudad en todo su esplendor.
Sin embargo, nosotros ese día no pudimos descubrirlo porque justamente ese día y no otro, la torre estaba cerrada al público por un evento privado.
Como veis, no era nuestro día
=S
Con esta vista de la torre (¡desde abajo! =S) despedimos este primer día tan “particular” por Praga.
Pero no penséis que nuestros ánimos decayeron ni mucho menos.
El jueves que viene os cuento cómo, en los siguientes días en la ciudad, pudimos resarcirnos con creces de todos nuestros sinsabores ;)
Muchas gracias por acompañarme en este paseo
y un abrazo muy fuerte
=)
PD: ¡Ya tenemos flamante ganadora del concurso de GAATS! ¿Serás tú? Para saberlo… ¡CLIC! ;)
.